Tristorias de Marcos Vasconcellos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Equipo enStock   
Domingo, 09 de Mayo de 2010 18:10

 

¿Listos para leer y viajar a otro Planeta? Os presentamos las Tristorias del escritor, Marcos Vasconcellos.

Marcos Vasconcellos  no es de este planeta. Un día bajó a la tierra con una misión especial : estudiar el comportamiento humano para transcribirlo después en forma de relatos breves. A estos relatos los llaman Tristorias: visiones de la realidad desde un punto de vista melancólico y fantástico. Por las noches, en la soledad de su nave espacial escribe aquello que le ha sucedido durante el día conviviendo con los terricolas. En sus historias encontrarás bellas y tristes anécdotas de este mundo y de otros mundos imaginarios y desconocidos. Ha publicado algunos microrrelatos en el País Semanal, la revista Al otro lado del espejo y en el libro Mundo Lavapiés. Hace poco, Lorena Soriano, Licenciada en Bellas artes e ilustradora ha decidido ponerle colores y trazos a las Tristorias de Marcos.

Disfrutar del paseo descorazonador y apasionado de lo que hoy os presentamos, del romántico pase de palabras y frases por las que vamos a aventurarnos, prepararos para disfrutar con su lectura. Nosotros poco más tenemos que decir, ellas os hablarán solas. Esperamos con ansiedad desde el día que las leímos, verlas publicadas y listas para llegar a todo tipo de público... Enhorabuena Marcos y gracias a Lorena por sus evocadoras ilustraciones.

Os dejamos su Web, que aún estando en construcción, os dejará buenísimo sabor de boca: http://tristorias.com/ 

 

Globos

–Papá, ¿los globos suben?
–Claro, hijo. Los globos  se elevan.
El padre compró un globo para el hijo. El niño salió volando y se perdió entre las nubes.  Llegó hasta un lugar rodeado de miles de islas. Más allá, más alto todavía se encontraba un grupo de niños sujetando sus globos.
–Vámonos hijo, es tarde.
El hijo soltó el globo y lo siguió con la mirada hasta que se perdió entre las nubes. Después sonrió y tuvo miedo. Agarró con fuerza la mano del padre y agachó la cabeza.



El escribano palustre

Obtuvo el premio  Ave del Año. Su especie estaba en extinción. Las parejas autóctonas no habían procreado esa temporada. En la sala de prensa le bombardearon a preguntas. No pudo dar ninguna explicación y los representantes de la Sociedad de Ornitología no supieron defenderle. Su variabilidad genética estaba en declive. No podía perpetuar su especie. El escribano palustre, al intentar beber agua, se ahorcó con la banda que le condecoraba.No hubo más declaraciones.

Domingo

Ataviado como un maquinista de ferrocarril, Klaus Steiner, como había hecho su padre y el padre de su padre, proseguía con su habitual ejecución de todos los domingos por la tarde en la vieja central eléctrica.

Aproximadamente a las cuatro de la tarde, cuando las personas se han cegado con los telediarios, están hipnotizados por la fórmula uno, las madres friegan los últimos cubiertos, y comienzan películas de sobremesa; es entonces cuando Klaus Steiner baja la palanca de tristeza en el potenciómetro domingo y poco a poco va haciendo efecto en los seres humanos.

El mago singular

El foco de luz le ayudó a sacar siempre el mismo pañuelo de colores.Ante la atónita y perpleja mirada de los espectadores, el mago pudo simular que la paloma que sacó del sombrero estaba viva lanzándola entre bastidores. Sin embargo, no convenció a la Policia de que su ayudante, a la que acuchilló con la sierra, no estaba muerta. En la cárcel, convencido de sus poderes mentales, no  consiguió sacar su cabeza de entre los barrotes aunque crease ciertas esperanzas entre los lectores de este singular relato.

El registrador

Si no tuvo usted infancia, oposite para registrador. Cuando consiga el puesto podrá registrar la vida de las personas y archivarlas en grandes anuarios del Centro de Inteligencia Infantil. De esta manera podrá recuperar la pelota que nunca tuvo, el sonido de la campana del colegio y el pataleo de una rabieta. Mientras tanto le recomiendo que vaya a un parque,  suba a un columpio e intente comprender algo.

 

En sus vidas, segunda parte

Bajó al bar de la esquina a por tabaco mientras su mujer veía la televisión. Se tomó un gintonic de Larios y habló largo y tendido con su asistenta ecuatoriana, a la que regaló una combinación color carne con encaje. Subió a su casa con su paquete de tabaco y esas almendras del bar que tanto le gustaban a su mujer.



Radio Melancolía

¡Buenas tardes!, bienvenidos y bienvenidas al programa Así está todo el mundo. Hoy celebramos mil  programas con la muerte de un oyente que se quitó la vida escuchando nuestra emisora, Radio Melancolía. ¡Gracias por estar ahí! Y ahora les dejamos con el número uno de esta semana: una versión de la banda sonora de Titanic interpretada a la flauta andina por un músico del metro.

 

 

 
Comentarios (1)
1 Martes, 11 de Mayo de 2010 11:56
Carlos Aláez
Un buen día Charles conoció a un tipo del barrio, en el bar del barrio, claro... portaba un maletín de misterioso contenido qué, no sin esfuerzo y tras largos minutos de charla amigable y distendida, Charles convenció para que abriera. El tipo, al qué llamaremos "M" saco del maletín una especie de elixir extraño qué por lo visto, llevaba años fabricando en secreto en un rincón desconocido del mundo, de su mundo y dio a probar a su ocasional acompañante unas gotas de dicho brebaje... la sensación fué curiosa, pero placentera, tanto que charles suplicó a M un encuentro por semana para poder disfrutar de semejante momento sensorial con cierta asiduidad.
Avanzaron los días de la misma manera que las ganas de más y más y más elixir! Un par de gotas no eran suficientes para saciar la sed de charles…

Así qué, siendo un servidor el mismísimo charles y siendo el dueño estos relatos el joven “M”, quisiera aprovechar para reclamar, ya que se me brinda esta pública oportunidad… gran, cantidad de “goticas” de ese elixir, recopiladas apropiadamente en una publicación extensa y sublime, donde el “coitus interruptus” brille por su ausencia y donde mi síndrome de abstinencia literaria no aflore con la rapidez que lo hace ahora al encontrarme sin más tristorias que leer!

Que alguien le haga el favor al mundo del libro y publique estas historiejas bien junticas!!!

Charles

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